Mi alma gemela es una Pretty Woman

¡Ja! La búsqueda de un alma gemela es una idea tan juvenil… Yo no creo en esas cosas, qué quieres que te diga, pero desde que conocí a Julia todo cambió. ¿Julia Roberts? No, no, me refiero a Julia del norte de Madrid, la camarera de esta taberna irlandesa que hace una oferta en whisky los jueves.

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Cornuda, pero alma gemela

Ahí que fui un jueves con mi socio a aprovecharme de la oferta del whisky. Y uno podría pensar: ¿qué clase de Sugar Daddy se iría de tragos a sitios con ofertas? Un hombre bien posicionado no necesita estar mirando los 2×1, pero mira, fuimos porque lo vimos en Facebook y nos gustó la idea. Así, a modo de preparación para el fin de semana -teníamos una fiesta con un cliente en Callao el sábado-.

Teníamos pensado preparar esta pequeña celebración con algunos días de antelación. Hablar de cómo íbamos a vestir, qué íbamos a llevar… es un cliente con el que tenemos mucha confianza y una copita tranquilos en esta taberna nos daba la oportunidad para planearlo un poco. Hasta que apareció Julia, la camarera más dicharachera del norte de Madrid que acabó convirtiéndose en mi alma gemela. Cornuda, pero gemela.

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Ella es todo desparpajo, pura soltura, confiada cuando se puede y firme cuando se necesita. Y mira que tenía trabajo la chica, pero nos trató especialmente bien. Inicialmente nos sentamos en una mesa, pero como ella habla mucho durante sus quehaceres decidimos cambiar a la barra.

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Hablamos de todo lo que se puede comentar: política, fútbol, la ciudad, la economía… Julia tiene un nivel intelectual que nos dejó ojipláticos y patidifusos. De los típicos temas de conversación pasamos enseguida a lo personal y nos contó sus aspiraciones y deseos. Que estaba estudiando y que quería ser ingeniera, pero que no tenía ingresos y se encontraba atascada en este bar con un bochorno de jefe que le hacía trabajar un montón de horas.

Hay algunas camareras que siempre te cuentan estas historias para que les dejes algo de propina, pero la forma de hablar de Julia, mi futura alma gemela, era distinta. Era una forma de hablar muy confiada, muy honesta y transparente, así que decidimos dejarle de propina lo que realmente nos habrían costado las bebidas sin el descuento. «Me encantaría volver a veros» dijo, y quedamos en vernos el sábado por la mañana, ya que nosotros teníamos que comprar ropa para la fiesta.

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De compras y a lo loco

Fuimos a mirar trajes para nosotros, de verdad, pero Julia era tan divertida y animada que todo lo que compramos fue para ella. Se partía de risa porque cada vez que venía con un vestido acabábamos comprándoselo. «¡Es la leche!» exclamaba, como la otra Julia en la película. Salimos de ahí con un montón de bolsas, también algunas del Primark, y decidimos que Julia tenía que venir a nuestra fiesta con el cliente.

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Al principio, teníamos pensado que pasaríamos la fiesta con Jorge, el organizador. Pero éste iba de aquí para allá todo el rato y no nos hacía ni caso. Mi socio se perdió por ahí con un chico latino que le hizo tilín y yo me quedé solo con Julia. Las copas empezaron a hacernos efecto, mi visión se volvió borrosa, reíamos todo el rato y acabamos enrollándonos. Fuimos a un hostal, donde lo hicimos desenfrenadamente sobre el sofá en posiciones que jamás creí posibles. Chillamos, gritamos y disfrutamos, sobre todo yo.

Seguimos quedando y decidí que Julia era lo más parecido a un alma gemela que jamás iba a encontrar. Todo quedó claro desde el principio: congeniamos y disfrutamos, pero yo no soy hombre de una sola mujer. Pasión, desahogo, conversaciones, empatía, apoyo… todo lo que quieras, pero sin exclusividad. Me encanta mojar el churro en todo tipo de chocolates.

¿Crees que se puede encontrar un alma gemela en el sugardating?

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