Sugar Baby Sevilla: hay que venir al sur

A ver cómo te lo cuento: soy una mujer dotada. ¿Superdotada? Bueno, según mis amigas estoy megadotada. Vamos, que tengo unos pechos muy generosos. Son enormes, vamos, a mí me parecen bastante antiestéticos. Los hombres no pueden evitar mirarme y se lo pasan… en fin, teta. Esta es la historia de cómo me hice Sugar Baby en Sevilla.

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Ya nos agacharemos, no te preocupes

Qué difícil es tener pareja con semejantes sandías

Algunas sevillanas me tienen envidia porque les gustaría tener más pecho. ¡Almas de cántaro! No saben lo que dicen. Sí, los chicos me miran muchísimo, se quedan anonadados ante esta voluptuosidad y no lo pueden evitar. Eso sí, muchas miraditas y muchas tonterías, pero nadie quiere ser mi pareja.

¿Sabes lo que es un acuerdo sugardating?

Salí con este chico, su nombre era Juanjo. Era bastante normalito, pero me trataba fenomenal. Creo que al principio le encantaba tener una novia tan dotada como yo, tanto por lo que fardaba con sus amigos como por lo bien que lo pasábamos. Pero un día nos hicimos un selfie en la Torre del Oro y se quedó un poco atónito, como si de repente se diera cuenta de que había algo mal con mis enormes pechos.

Decidí hacerme Sugar Baby en Sevilla porque la historia de Juanjo se ha repetido bastante. Al principio, a los chicos les hace gracia; sin embargo, al tiempo se cansan y le quitan importancia a aquello de «ante la duda, la más tetuda». ¿Te sorprende? Pues es así.

Solo salgo con caballeros

Tener unas domingas como las mías me ha reportado bastantes problemas a lo largo de mi vida -especialmente durante mi adolescencia-. Sin embargo, he descubierto que muchos hombres de éxito se encaprichan con mis senos. Para separar a los guarretes de los caballeros, tengo un truco.

Me hice una foto para mi cuenta de Sugar Baby en Sevilla en la que se apreciaba claramente el destacado tamaño de mi delantera. Me partía de risa cuando veía la imagen, los pechos ocupaban casi la mitad. Bueno, ocupaban y ocupan, ya que sigo teniendo esta misma foto de perfil.

Y el truco es sencillo: si el chico te entra haciendo un comentario sobre tus pechos, tienes que encender las alertas. No es un caballero. Un hombre educado te hablaría de cualquier otra cosa para atraer tu atención, aunque por su cabeza pasen las fantasías más esponjosas y húmedas como el Guadalquivir.

Soy la Sugar Baby de Sevilla más selectiva

Con mi truco del almendruco, acabé conociendo a José Luis. Sé que me eligió por mis peras, pero nunca hizo ningún comentario grosero sobre ellas y por eso accedí a salir con él. Lo pasamos muy bien en la cama y él farda, discretamente claro está, de volumen cuando tenemos cenas de negocios en la Calle Feria.

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Lo de ser Sugar Baby en Sevilla fue una buena idea porque conocí a José Luis, pero también porque aprendí mucho sobre psicología masculina. Hay muchos hombres que piensan que verbalizar su apreciación por mis pechos es algo que me gusta. Pues están equivocados, ya que si hay algo más grande que mis melones es mi imaginación.

Ahora estoy escribiendo un libro que se llama No le pidas peras al olmo. Estoy siendo bastante beligerante con los hombres, ellos no tienen la culpa de ser tan directos. Eso sí, me gusta que sepan que, a una mujer sofisticada como yo, hay que tratarla con altura.

¿Has salido con alguna Sugar Baby de Sevilla?

One thought on “Sugar Baby Sevilla: hay que venir al sur”

  1. Jahir says:

    Hola hermosa

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